EL AMOR DE ROMEO Y JULIETA BAJO LA EISÉGESIS DEL TEATRO GULOYA



                                                        

  Por Gilda Matos

El amor planteado en la visión del gran dramaturgo William Shakespeare quien ha   develado la naturaleza humana en todas sus profundidades, hoy es objeto de eiségesis del Teatro Guloya con la puesta en escena de la obra trágica Romeo y Julieta bajo la versión y dirección de Claudio Rivera.

El teatro Guloya en su 33 aniversario nos plantea su punto de vista acerca del texto original del dramaturgo inglés, con una puesta teatral, que, aun respetando el argumento, el contexto histórico y la esencia de las caracterizaciones de los personajes, logra contextualizar su versión en el ámbito caribeño y latinoamericano.  

La estética Barroca en la historia de amor de Shakespeare:


Después del Renacimiento, comienza el período Barroco entre los siglos XVII al XVIII con un espíritu de ruptura frente al estética renacentista basada en el ideal de belleza del clasicismo griego que emulaba la sencillez, el equilibrio y la armonía, tomando al ser humano como centro y medida. El teatro tuvo valiosa influencia en la caracterización de la estética barroca, a tal modo que muchos Historiadores del arte resaltan el dramatismo, el movimiento, la exageración “y el claro oscuro, como formas que trasmutaron del teatro a las demás artes”.

Shakespeare es el fiel representante del Teatro Isabelino en el referido periodo, quien estrena la obra en el año 1597 con el título: “Tragedia de Romeo y Julieta”, nos habla de un amor fiel hasta la muerte, del sentido de la vida sólo en unión con otro ser, expresa la concepción del amor como una locura que nubla el juicio y la razón. Apuesta al amor eterno después de la muerte. Esta obra exhibe muchas cualidades para inspirar el gusto por el teatro clásico del Barroco, ya que nos acerca con pasión al precipicio de amor y muerte en un torbellino de ilusión e inocencia en contraposición de la violencia por la lucha de poder de dos familias, Los Montesco y Los Capuleto.  


La Eiségesis de Claudio Rivera y el Teatro Guloya en Romeo y Julieta:


Director

El proceso de interpretación y la adaptación de la obra tomó varios años, tiempo en el que se preguntó ¿cómo interpretar una obra clásica desde su cultura e identidad y las limitaciones de recursos? Esta ilusión permaneció hasta el momento indicado, hoy se abren las puertas del escenario Guloya para realizar esta puesta con sólo cuatro actuantes: Camila Hernández, Dimitri Rivera, Viena González y Claudio Rivera, quienes asumen la acción dramática, en un ejerció escénico que conjuga significados de identidad, la creatividad y síntesis.

El director practica la “Eiségesis” al plantearse una premisa del montaje tras el estudio de la obra, se pregunta lo siguiente: ¿si las disputas entre las familias rivales del pueblo de Verona fueran a causa del menosprecio de su identidad, debido a características afrodescendientes de piel oscura, es decir, los prejuicios raciales de ambas familias?  En este ejercicio el director construye “su propio punto de vista” para el montaje de la tragedia de Shakespeare, con estas ideas sobre los complejos y conflictos raciales, Claudio Rivera agrega al texto algo que “objetivamente” no está allí en el texto original, pero muy necesario para su propuesta artística que, en definitiva, le ayuda a contextualizar el espectáculo en el ambiente caribeño y Latinoamericano.

El director construye sutilmente una narrativa al utilizar los fenotipos étnicos en las características de los protagonistas y personajes secundarios y ambientando las escenas en una variedad de ritmos, dominicanos, latinos y afrodescendientes que le atribuyen al espectáculo un sentido de identidad, a una obra universal.

Dimitri Rivera  y Camila Hernández 

La representación aparentemente sencilla para la idea grandilocuente y convencional de un montaje clásico, Guloya  logra sintetizar  las escenas fundamentales de la historia, destacando en él ,el encuentro de dos generaciones de actores, los de gran experiencia en las tablas, Viena González y Claudio Rivera, quienes muestran la sabiduría técnica, ritmos, expertiz en la gran agilidad en cambios de personajes y vestuarios, presencias formalmente imponentes en la escena, y la generación más  joven y cándida  de la obra, idónea  para la pasión romántica del amor  sin límites, Camila Hernández y Dimitri Rivera, dúo del corazón, Dimitri es el verdadero Romeo, apasionado, tierno, valiente, convincente en su poético discurso, a excepción del color canelo de su piel, parece traído del teatro Globe de Inglaterra a emocionar al público presente junto  a Julieta, quien  sublime  y decidida a permanecer junto su amado, descubrió fuerza y desenvolvimiento escénico en su talento teatral .

Viena González 

El ambiente clásico fue logrado gracias a la escenografía, máscaras  de Viena González , Miguel Ramírez y Jochi Domínguez  quienes con creatividad consiguen identificar lugares del espacio dramático a través del uso de columnas, cadenas, rocas y máscaras, convirtiendo la escenografía en un espacio dinámico y significativo, cabe subrayar el papel notorio del vestuario en la caracterización de la estética de esta obra, realizado por Vera Bertuzzi en los cuales se identifica los códigos distintivos de los personajes y sus contrastes en el período barroco y además facilitar los cambios continuos de los mismos.

Claudio Rivera

Esta versión del Teatro Guloya de Romeo y Julieta nos muestra una mixtura de clasicismo shakesperiano con música, cantos, ritos, expresiones verbales y gestuales populares e idiosincrasia afrodescendiente, logrando crear una adaptación cuidadosa de los elementos esenciales del teatro clásico Isabelino en las obras de su principal autor, tal como lo describió A.C Bradeley, 1904: - al alternar verso y prosa, expresiones coloquiales a la vez sencillas y poéticas, no se atiene a las reglas aristotélica de tiempo y lugar, lugares se indicaban de forma simbólica, la tragedia se ocupa de la historia de una  o  dos personas,  se expone a través del sufrimiento y calamidades de los protagonistas hasta desencadenar en la  muerte. Todas estas características se encuentran en la versión Guloya.

Romeo y Julieta

Es importante precisar que las tragedias del siglo XVI, del dramaturgo inglés distaron mucho de la Tragedia griega determinadas   una visión “destinista” de los dioses, pues mientras, las de Shakespeare surgieron en el racionalismo de René Descartes,” que pretendía educar al público sobre el hombre ideal, que domina el mal natural, que somete sus pasiones, ya que de lo contrario devendría la ruptura del equilibrio cósmico. “ . Como acontece en esta  obra.   

¡Finalmente, William Shakespeare, puede descansar en paz, con la seguridad de que bajo la eiségesis del teatro Guloya, en dominicana ni en el Caribe el amor nunca muere!

 

 

 



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