domingo, 13 de noviembre de 2016

MONTAJE DE MARIO LEBRÒN REVELA AVE NEGRA EN LA SOCIEDAD

Por Gilda Matos

Un profundo silencio se suscito en el público frente  a las escenas de esta estremecedora pieza teatral  Ave Negra  dirigida  por Mario Lebrón, producida por Teófilo Terrero y escrita por el prestigioso dramaturgo británico David Harrower. Esta obra  hace honor a una de las funciones centrales del arte teatral, la de revelar la realidad a partir de la acción y los personajes del drama, así lo afirma el propio autor _”Quiero a la gente sacudida” y fue lo que sucedió esa noche en los presentes ¡nos sacudió el alma!, dejándonos ver la verdad del abuso a menores y los colores máscara del agresor.

La obra trata un tema tabú en las sociedades, la pererastía, un enemigo que asecha a todas las intimidades de las familias,  crece en el estiércol del silencio,   quebranta y mutila las vidas de inocencias interrumpidas. El perfil del abusador se justifica y se camuflejea en una excesiva sensibilidad que confunde a las víctimas,  un amor incontrolado, que esconde al monstro depredador.

El Texto: es uno de los fuerte de este montaje, no en vano mereció el Premio del Círculo de Críticos de Drama de “LA a Mejor Escritura y Ejecución” en Los Ángeles de Estados Unidos de América. Sorprende la capacidad narrativa del autor, perimitiendo al espectador recrear en la imaginación los hechos de la trama, sin aburrir y despertando interés por los detalles  de los acontecimientos para al final sorprendernos con un punto de giro revelador de la historia.  

La dirección de Lebrón se centra en los actuantes Francis Cruz y Laura  Lebrón, guiando a los personajes en un estilo naturalista con una mirada sincera a las interioridades, sus pasiones y secretos, sin tapujos. Se nota su experiencia sobre las tablas,manifiesta en el arte  de dirección de actores, una cualidad no muy frecuente entre directores. Armonizò de formar clara todos los recursos desde la ambientación escenográfica y vestuario  (José Miura) hasta la iluminación (Lillyanna Díaz). Nada abunda, nada sobra en la realización escénica.

 Las actuaciones, aunque parecen sencillas o cotidianas suponen un gran reto para ambos, sobre todo,  en los prejuicios personales en que caen muchos actores al  juzgar a los personajes con criterio maniqueista del bueno y el malo , actitud que deriva en un vicio   que obstaculiza que  aflore la verdadera naturaleza humana   de los mismos. Ganaron la batalla en la escena, mostraron dos personajes en sus psiquis, anhelos, conflictos, sobre todo, nos hicieron creer sus mascaras, a tal punto, que en un momento quise pararme del asiento y gritar ¿Qué es esto? ¡Cómo es posible que justifiquen el abuso!....   Sin embargo, todo se evidenciô al final, con la entrada de  la niña Avril Lázala, quien se uniò al excelente duo.


Este espectáculo  debe seguir representándose con la misión de ser fuente de reflexión que contribuya a revelar , “sacudir” la sociedad frente al abuso infantil y juvenil. El teatro nos da la lupa para la vida y el alma en este intimo encuentro con el Ave Negra.

domingo, 25 de septiembre de 2016

CALDERÒN DE LA BARCA FELIZMENTE APLATANAO EN LA CELEBRACIÓN DEL 25 ANIVERSARIO DEL SUEÑO DEL TEATRO GULOYA

Por Gilda Matos

No existe en teatro del mundo idea más asombrosa que la que sirve de forma sustancial a esta obra”

Marcelino Menéndez Pelayo


Nada mejor  para conmemorar  25 aniversarios del Teatro Guloya que la obra La Vida es Sueño del autor español Calderón de la Barca.

 Hoy se ha disfrutado de un espectáculo que desafía los alcances interpretativos de una pieza clásica de dimensiones filosóficas y humanas que representò la obra cumbre del teatro barroco español del siglo XVII.
.
 El reto consistió en asumir el texto barroco  desde lo propio, desde su práctica escénica, adoptando una teatralidad que emana desde las manifestaciones culturales y sociales dominicanas   que le conceden un estilo único, bajo el signo de Guloya.


El autor fundamentó su grandeza en el uso de los recursos formales en el teatro (culteranismo), tales como escenografías más complejas, vestuario e iluminación   y lo relativo al fondo temático (conceptismo), introduciendo en obra los valores morales  del honor, honestidad, el orgullo y profundizando en el espíritu contradictorio   de los personajes. Con ello abandona el equilibrio  de la serenidad, mesura  de las obras clásicas de  la literatura  renacentista. La pieza es representativa del barroco español,  en un contexto histórico donde España perdió el poder ante las naciones europeas reflejando en la literatura el desengaño y la confusión de la época.

En la celebración de bodas de plata del Teatro Guloya, nos presenta una versión de La vida es Sueño sembrada en el contexto cultural nativo, impregnada de un modo de ver la vida en una expresión  peculiar  “a lo dominicano”, con la filosofía de celebrar la vida, a pesar de la tristezas, luchas, desengaños.

El director Claudio Rivera con el deliberado propósito de anclar con  el  barroco cultural que vivimos en el Caribe, toma elementos de nuestra identidad y manifestaciones culturales, personajes cotidianos, carnavalescos y nos convida a aplatanarnos durante hora y media, no para disfrutar de la exuberancia y rebuscamiento del teatro barroco europeo,  sino para  participar desde una mirada tropical, alegre y actual de la esencia de Calderón en un ambiente festivo, carnavalesco y burlesco acorde con la idiosincrasia nuestra.  Lo cual,  no guarda mucha distancia con lo planteado por Meyerhold,  director ruso que   al caracterizar  el teatro español del Siglo de Oro expresa “El teatro se esfuerza también por elevar al máximo el Pathos trágico, y, sin miedo de alterar la armonía, introduce en él la comicidad grotesca, que llega a la caricatura notablemente original”. (Hormigón, 1992).Elementos que encontramos en  abundancia en esta puesta en escena.

 El director hace su propia dramaturgia, realiza una gran síntesis con las partes esenciales del texto, de manera que casi brilla por la ausencia la reverberación de parlamentos y monólogos extensos de las obras clásicas. Esta  puesta en sus aspectos formales guarda continuad con los recursos utilizados en la trayectoria del director, en especial, las  escenas carnavalescas son  casi una constantes en sus trabajos, diríamos que una fijación que  ha acompañado su historia.

En su propuesta  aporta elementos actuales en lo musical, rock, pop, electrónica, bachata, salsa que contribuyen al distanciamiento  y ritmo contagioso del espectáculo.

Dirige la caracterización actoral hacia la identificación de personajes   del contexto  dominicano:
 El Segismundo interpretado por Víctor  Contreras, es representado como un  como un joven rockero soñador y rebelde quien hizo una interpretación del personaje fresca, alejado de convencionalismo, muy contemporánea. Rey Basilio, Claudio Rivera, imponente   terrateniente adinerado atrapa con su presencia y el manejo del experticia de la escena, Rosaura, Viena González, una mujer valiente y feminista, mantuvo  los momentos acción clara en todas sus intervenciones Clarín, Noel Ventura: el gracioso cómico y  pícaro Guloya, Estrella, Yerlim Guzmán un interpretación simpática   una especie de sexy  presentadora de televisión, Clotaldo, Ramón Candelario con su presencia escénica medieval  caracteriza a   un empleado servil, Astolfo, Jabnel Calizàn un joven ambicioso y trepador, de cuatro brazos . Cabe destacar la gracia desplegada por el actor Noel Ventura  quien además de representar al signo Guloya, supo jugar con los  recursos de humor de su personaje que contribuyo a la conexión con el público de forma rotunda. La escenografía de José Miura, sencilla, simbólica y espectacular. El vestuario diseñado por Lenin  Paulino y Bertuzzi y Stephanie Gautreaux , sitúa al espectáculo en la esencia calderoniana y la visión identitaria de Guloya  . Los títeres y diseño de luces de Ernesto López, creativos e integrados de forma natural al drama.  
  
Sólo dos aspectos restaron en la coherencia estética hacia una mayor excelencia  del espectáculo, según mi entender,  por un lado el control del tono burlesco de la escena del retrato en la segunda parte, que deriva  en una parodia tele novelesca,  cuando el hecho dramático representado en ella, implica el valor moral de la traición y la mentira, algo que perdura con mas fervor en el mundo de hoy.

Por otro lado, en las actuaciones de los personajes en  su mayoría, solo nos deleitamos de  una cara del barroco, lo cómico, lo burlesco, lo irónico y grotesco de los actuantes, no llegamos a percibir, de forma profunda “el descubrimiento del conflicto interior en  el alma  del hombre” como se espera en un de estilo  barroco que propicia el contraste, luz y sombras de los personajes. Más, este detalle no resta la grandeza de este memorable espectáculo  que cierra el VI Festival de Teatro de Balsillo, el cual nos ha aplatanao ante el sueno de Calderón De La Barca y los 25 años del Teatro Guloya. Aplausos!!



  


  BILIOGRAFÌA
Gonzalez, E. (1989). Historia de la literatura Española (Siglo XVII). San Juan de Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico.

Hormigòn, J. A. (1992). Meyerhold:Textos teoricos . Madrid: Publicaciones de la Asociaciòn de Directores de Escena de España.

Cioranescu, A. El barroco o el descubrimiento del drama. Universidad de La Laguna, 1957.

Menéndez Pelayo, M. “Calderón y su teatro”. En Estudios y discursos de crítica histórica y literaria, III, Santander, CSIC, 1941




CALDERÒN DE LA BARCA FELIZMENTE APLATANAO EN LA CELEBRACIÓN DEL 25 ANIVERSARIO DEL SUEÑO DEL TEATRO GULOYA

Por Gilda Matos

No existe en teatro del mundo idea más asombrosa que la que sirve de forma sustancial a esta obra”

Marcelino Menéndez Pelayo


Nada mejor  para conmemorar  25 aniversarios del Teatro Guloya que la obra La Vida es Sueño del autor español Calderón de la Barca.

 Hoy se ha disfrutado de un espectáculo que desafía los alcances interpretativos de una pieza clásica de dimensiones filosóficas y humanas que representò la obra cumbre del teatro barroco español del siglo XVII.
.
 El reto consistió en asumir el texto barroco  desde lo propio, desde su práctica escénica, adoptando una teatralidad que emana desde las manifestaciones culturales y sociales dominicanas   que le conceden un estilo único, bajo el signo de Guloya.


El autor fundamentó su grandeza en el uso de los recursos formales en el teatro (culteranismo), tales como escenografías más complejas, vestuario e iluminación   y lo relativo al fondo temático (conceptismo), introduciendo en obra los valores morales  del honor, honestidad, el orgullo y profundizando en el espíritu contradictorio   de los personajes. Con ello abandona el equilibrio  de la serenidad, mesura  de las obras clásicas de  la literatura  renacentista. La pieza es representativa del barroco español,  en un contexto histórico donde España perdió el poder ante las naciones europeas reflejando en la literatura el desengaño y la confusión de la época.

En la celebración de bodas de plata del Teatro Guloya, nos presenta una versión de La vida es Sueño sembrada en el contexto cultural nativo, impregnada de un modo de ver la vida en una expresión  peculiar  “a lo dominicano”, con la filosofía de celebrar la vida, a pesar de la tristezas, luchas, desengaños.

El director Claudio Rivera con el deliberado propósito de anclar con  el  barroco cultural que vivimos en el Caribe, toma elementos de nuestra identidad y manifestaciones culturales, personajes cotidianos, carnavalescos y nos convida a aplatanarnos durante hora y media, no para disfrutar de la exuberancia y rebuscamiento del teatro barroco europeo,  sino para  participar desde una mirada tropical, alegre y actual de la esencia de Calderón en un ambiente festivo, carnavalesco y burlesco acorde con la idiosincrasia nuestra.  Lo cual,  no guarda mucha distancia con lo planteado por Meyerhold,  director ruso que   al caracterizar  el teatro español del Siglo de Oro expresa “El teatro se esfuerza también por elevar al máximo el Pathos trágico, y, sin miedo de alterar la armonía, introduce en él la comicidad grotesca, que llega a la caricatura notablemente original”. (Hormigón, 1992).Elementos que encontramos en  abundancia en esta puesta en escena.

 El director hace su propia dramaturgia, realiza una gran síntesis con las partes esenciales del texto, de manera que casi brilla por la ausencia la reverberación de parlamentos y monólogos extensos de las obras clásicas. Esta  puesta en sus aspectos formales guarda continuad con los recursos utilizados en la trayectoria del director, en especial, las  escenas carnavalescas son  casi una constantes en sus trabajos, diríamos que una fijación que  ha acompañado su historia.

En su propuesta  aporta elementos actuales en lo musical, rock, pop, electrónica, bachata, salsa que contribuyen al distanciamiento  y ritmo contagioso del espectáculo.

Dirige la caracterización actoral hacia la identificación de personajes   del contexto  dominicano:
 El Segismundo interpretado por Víctor  Contreras, es representado como un  como un joven rockero soñador y rebelde quien hizo una interpretación del personaje fresca, alejado de convencionalismo, muy contemporánea. Rey Basilio, Claudio Rivera, imponente   terrateniente adinerado atrapa con su presencia y el manejo del experticia de la escena, Rosaura, Viena González, una mujer valiente y feminista, mantuvo  los momentos acción clara en todas sus intervenciones Clarín, Noel Ventura: el gracioso cómico y  pícaro Guloya, Estrella, Yerlim Guzmán un interpretación simpática   una especie de sexy  presentadora de televisión, Clotaldo, Ramón Candelario con su presencia escénica medieval  caracteriza a   un empleado servil, Astolfo, Jabnel Calizàn un joven ambicioso y trepador, de cuatro brazos . Cabe destacar la gracia desplegada por el actor Noel Ventura  quien además de representar al signo Guloya, supo jugar con los  recursos de humor de su personaje que contribuyo a la conexión con el público de forma rotunda. La escenografía de José Miura, sencilla, simbólica y espectacular. El vestuario diseñado por Lenin  Paulino y Bertuzzi y Stephanie Gautreaux , sitúa al espectáculo en la esencia calderoniana y la visión identitaria de Guloya  . Los títeres y diseño de luces de Ernesto López, creativos e integrados de forma natural al drama.  
  
Sólo dos aspectos restaron en la coherencia estética hacia una mayor excelencia  del espectáculo, según mi entender,  por un lado el control del tono burlesco de la escena del retrato en la segunda parte, que deriva  en una parodia tele novelesca,  cuando el hecho dramático representado en ella, implica el valor moral de la traición y la mentira, algo que perdura con mas fervor en el mundo de hoy.

Por otro lado, en las actuaciones de los personajes en  su mayoría, solo nos deleitamos de  una cara del barroco, lo cómico, lo burlesco, lo irónico y grotesco de los actuantes, no llegamos a percibir, de forma profunda “el descubrimiento del conflicto interior en  el alma  del hombre” como se espera en un de estilo  barroco que propicia el contraste, luz y sombras de los personajes. Más, este detalle no resta la grandeza de este memorable espectáculo  que cierra el VI Festival de Teatro de Balsillo, el cual nos ha aplatanao ante el sueno de Calderón De La Barca y los 25 años del Teatro Guloya. Aplausos!!



  


  BILIOGRAFÌA
Gonzalez, E. (1989). Historia de la literatura Española (Siglo XVII). San Juan de Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico.

Hormigòn, J. A. (1992). Meyerhold:Textos teoricos . Madrid: Publicaciones de la Asociaciòn de Directores de Escena de España.

Cioranescu, A. El barroco o el descubrimiento del drama. Universidad de La Laguna, 1957.

Menéndez Pelayo, M. “Calderón y su teatro”. En Estudios y discursos de crítica histórica y literaria, III, Santander, CSIC, 1941




CALDERÒN DE LA BARCA FELIZMENTE APLATANAO EN LA CELEBRACIÓN DEL 25 ANIVERSARIO DEL SUEÑO DEL TEATRO GULOYA

Por Gilda Matos

No existe en teatro del mundo idea más asombrosa que la que sirve de forma sustancial a esta obra”

Marcelino Menéndez Pelayo


Nada mejor  para conmemorar  25 aniversarios del Teatro Guloya que la obra La Vida es Sueño del autor español Calderón de la Barca.

 Hoy se ha disfrutado de un espectáculo que desafía los alcances interpretativos de una pieza clásica de dimensiones filosóficas y humanas que representò la obra cumbre del teatro barroco español del siglo XVII.
.
 El reto consistió en asumir el texto barroco  desde lo propio, desde su práctica escénica, adoptando una teatralidad que emana desde las manifestaciones culturales y sociales dominicanas   que le conceden un estilo único, bajo el signo de Guloya.


El autor fundamentó su grandeza en el uso de los recursos formales en el teatro (culteranismo), tales como escenografías más complejas, vestuario e iluminación   y lo relativo al fondo temático (conceptismo), introduciendo en obra los valores morales  del honor, honestidad, el orgullo y profundizando en el espíritu contradictorio   de los personajes. Con ello abandona el equilibrio  de la serenidad, mesura  de las obras clásicas de  la literatura  renacentista. La pieza es representativa del barroco español,  en un contexto histórico donde España perdió el poder ante las naciones europeas reflejando en la literatura el desengaño y la confusión de la época.

En la celebración de bodas de plata del Teatro Guloya, nos presenta una versión de La vida es Sueño sembrada en el contexto cultural nativo, impregnada de un modo de ver la vida en una expresión  peculiar  “a lo dominicano”, con la filosofía de celebrar la vida, a pesar de la tristezas, luchas, desengaños.

El director Claudio Rivera con el deliberado propósito de anclar con  el  barroco cultural que vivimos en el Caribe, toma elementos de nuestra identidad y manifestaciones culturales, personajes cotidianos, carnavalescos y nos convida a aplatanarnos durante hora y media, no para disfrutar de la exuberancia y rebuscamiento del teatro barroco europeo,  sino para  participar desde una mirada tropical, alegre y actual de la esencia de Calderón en un ambiente festivo, carnavalesco y burlesco acorde con la idiosincrasia nuestra.  Lo cual,  no guarda mucha distancia con lo planteado por Meyerhold,  director ruso que   al caracterizar  el teatro español del Siglo de Oro expresa “El teatro se esfuerza también por elevar al máximo el Pathos trágico, y, sin miedo de alterar la armonía, introduce en él la comicidad grotesca, que llega a la caricatura notablemente original”. (Hormigón, 1992).Elementos que encontramos en  abundancia en esta puesta en escena.

 El director hace su propia dramaturgia, realiza una gran síntesis con las partes esenciales del texto, de manera que casi brilla por la ausencia la reverberación de parlamentos y monólogos extensos de las obras clásicas. Esta  puesta en sus aspectos formales guarda continuad con los recursos utilizados en la trayectoria del director, en especial, las  escenas carnavalescas son  casi una constantes en sus trabajos, diríamos que una fijación que  ha acompañado su historia.

En su propuesta  aporta elementos actuales en lo musical, rock, pop, electrónica, bachata, salsa que contribuyen al distanciamiento  y ritmo contagioso del espectáculo.

Dirige la caracterización actoral hacia la identificación de personajes   del contexto  dominicano:
 El Segismundo interpretado por Víctor  Contreras, es representado como un  como un joven rockero soñador y rebelde quien hizo una interpretación del personaje fresca, alejado de convencionalismo, muy contemporánea. Rey Basilio, Claudio Rivera, imponente   terrateniente adinerado atrapa con su presencia y el manejo del experticia de la escena, Rosaura, Viena González, una mujer valiente y feminista, mantuvo  los momentos acción clara en todas sus intervenciones Clarín, Noel Ventura: el gracioso cómico y  pícaro Guloya, Estrella, Yerlim Guzmán un interpretación simpática   una especie de sexy  presentadora de televisión, Clotaldo, Ramón Candelario con su presencia escénica medieval  caracteriza a   un empleado servil, Astolfo, Jabnel Calizàn un joven ambicioso y trepador, de cuatro brazos . Cabe destacar la gracia desplegada por el actor Noel Ventura  quien además de representar al signo Guloya, supo jugar con los  recursos de humor de su personaje que contribuyo a la conexión con el público de forma rotunda. La escenografía de José Miura, sencilla, simbólica y espectacular. El vestuario diseñado por Lenin  Paulino y Bertuzzi y Stephanie Gautreaux , sitúa al espectáculo en la esencia calderoniana y la visión identitaria de Guloya  . Los títeres y diseño de luces de Ernesto López, creativos e integrados de forma natural al drama.  
  
Sólo dos aspectos restaron en la coherencia estética hacia una mayor excelencia  del espectáculo, según mi entender,  por un lado el control del tono burlesco de la escena del retrato en la segunda parte, que deriva  en una parodia tele novelesca,  cuando el hecho dramático representado en ella, implica el valor moral de la traición y la mentira, algo que perdura con mas fervor en el mundo de hoy.

Por otro lado, en las actuaciones de los personajes en  su mayoría, solo nos deleitamos de  una cara del barroco, lo cómico, lo burlesco, lo irónico y grotesco de los actuantes, no llegamos a percibir, de forma profunda “el descubrimiento del conflicto interior en  el alma  del hombre” como se espera en un de estilo  barroco que propicia el contraste, luz y sombras de los personajes. Más, este detalle no resta la grandeza de este memorable espectáculo  que cierra el VI Festival de Teatro de Balsillo, el cual nos ha aplatanao ante el sueno de Calderón De La Barca y los 25 años del Teatro Guloya. Aplausos!!


  


  BILIOGRAFÌA
Gonzalez, E. (1989). Historia de la literatura Española (Siglo XVII). San Juan de Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico.

Hormigòn, J. A. (1992). Meyerhold:Textos teoricos . Madrid: Publicaciones de la Asociaciòn de Directores de Escena de España.

Cioranescu, A. El barroco o el descubrimiento del drama. Universidad de La Laguna, 1957.

Menéndez Pelayo, M. “Calderón y su teatro”. En Estudios y discursos de crítica histórica y literaria, III, Santander, CSIC, 1941



sábado, 10 de septiembre de 2016

ELVIRA REBELA A HELENA LA DE TROYA

Por Gilda Matos

HELENA DE TROYA

«Señora, ojalá muera en escena. ¡Es mi campo de batalla

Sarah Bernhardt
.






No conocí la  Helena la de Troya,  pero sí a la actriz dominicana Elvira Taveras, la de Licey Al Medio  de Santiago de los Caballeros . Muchos la han comparado con la actriz francesa Sarah Bernhardt, que salvo el tiempo y la distancia continental  han descollado en talento, temperamento y gracia personal en su desarrollo profesional.

La historia depende de quien la cuenta… su autor,  Miguel del Arco y dirección teatral  de Richarson Díaz y la producción de Juan Rodríguez,  más, quien verdaderamente la interpreta    esta vez es,   Elvira, en cuerpo y alma en tribuna teatral ante el público.

 La actriz tiene un historial abundante   en el tema de género en el teatro desde su debut con el espectáculo “De Lorca” en la década de los 90,  interpretando las mujeres lorquianas  con altura poética que el autor español se merece , además de otras piezas como “La Señorita Margarita “Monólogos de la Vagina”, “Puentes” , “Gorditas “ , “Damas de Rojo”, “No Hay Mal que dure Cien Años” “El último de los Amantes Ardientes” “Divorciadas, Evangélicas y Vegetarianas”,  esta trayectoria temática  le han apropiado  del lenguaje de género con gran  claridad  y fortaleza que se destaca  en la escena teatral dominicana.

En el monólogo del espectáculo de la legendaria Helena de Troya, la interprete se empodera con ferviente pasión, casi testimoniando los parlamentos en defensa de una mujer vilipendiada por la visión patriarcal de la historia de la humanidad. 

La exégesis  de este personaje se convierte para la actuante en la voz de todos los personajes anteriores, con un acento crítico, histórico, social y humano que se expresa en cada frase, en cada letra del texto y de las acciones del personaje.

Lo valioso de esta interpretación está  en la trasmutación de la personalidad de la actriz , quizás más fuerte que la versión débil de Helena que nos ha llegado de los griegos, asombra como la firmeza , la fuerza y la convicción   de la actriz arropa arrolladoramente a el personaje, cuando lo imaginábamos con  un lirismo apasionado, emocional quizás  romántica. Al  pensar en este hecho, nos recuerda lo expresado por nuestro dramaturgo Manuel Rueda, quien afirmó que en sus obras  los personajes que crea adquieren vida propia, una especie de autonomía que escapaba a los intereses de  él como autor. Elvira le da vida propia, única, es Helena la de Elvira la que presenciamos en obra, no otra, está fluyendo en su tono, gesto, miradas, palabras, silencios. 
  
En el espectáculo se siente la mágica sensación de un tiempo sincrónico  que provoca la presencia evocadora de la actriz en el escenario, nos lleva y nos trae del pasado al presente, todos los allí asistentes  sabemos que se trata de Helena la de Troya, sin embargo, concomitantemente  en paralelo se siente a Elvira la dominicana, con detalles de utilería y vestuario que nos traen a la actualidad…. ¡Aquí, ahora ¡   

La dirección del montaje expone una línea dramática clara, limpia y precisa conforme al  autor radical que defiende a ultranza al personaje protagónico  de una versión de la historia mal contada, en detrimento Helena.

Rebelión al mito griego 

El personaje y la actriz se rebelan ante el designio de los dioses, en especial de Zeus, la entidad mayor del parnaso griego quien a pesar de su gran poder tiene debilidades de naturaleza humana como cualquier mortal, y he ahí una de las razones de la grandeza del sentido crítico de  los griegos, la dimensión humana de sus semidioses, situación que motivo el ideal  de perfección de la cultura occidental.

Los reclamos y protestas de la protagonista,    nos recuerda que es uno de los temas predilectos de las conversaciones de Elvira, con grandes reflexiones y cuestionamientos a los dogmas religiosos. Esta rebelión no es solo del personaje, es también de la persona, de Ella. Por lo nos atrevemos a afirmar que el personaje de Helena se adaptó a la medida de la actriz. 

El teatro es un trabajo colectivo, para su éxito necesita de muchas voluntades hacia el mismo norte la actuante no estuvo sola  contó con un gran equipo, desde la diseñadora del vestuario, el maquillista, Francis de la Cruz,  el director Richarson Díaz, el productor Juan Rodríguez y Katy Báez  y el  luminotécnico Roberto de León  quienes aunaron  esfuerzos  para concretar la expresión dramática en presente. La escenografía de Fidel López  tiene  elementos ambientados en el orden dórico de la Grecia Clásica,  es funcional aporta  un marco ambiental y espacial que permite la,   expresión del  personaje. El vestuario de  Cromcin Domínguez es  creativo, ingenioso y adecuado a la época,  los   efectos especiales de Ernesto López agregan intensidad a momentos importantes .Todo el conjunto logra una  integración natural a la narración escénica.

Si algo faltó en la interpretación-rebelión de Elvira fue un halo conclusivo sobre el discurso defensivo del espectáculo, la actriz hizo mutis y nos deja la responsabilidad al público el veredicto. Se esfuma y nos queda el desamparo en esta batalla legendaria  y del día a día de las mujeres en el mundo.  

Asistir a Juicio de Una zorra fue un encuentro inolvidable con Helena y Elvira en camino de la   violencia de género de esta  historia.


  


             ELVIRA TAVERAS

viernes, 22 de abril de 2016

martes, 2 de junio de 2015

EDUCACIÓN ARTÍSTICA PARA ESPECTADORES POSTMODERNOS

                                  Por Gilda Matos

La Educación Artística para espectadores postmodernos es un desafío pedagógico que obliga a repensar la correspondencia de teorías y prácticas tradicionales y su validez en la formación de espectadores en el contexto contemporáneo. 

 Autores como Arthur Efland, Kerry Freedman, Patricia  Stuhr proponen una educación  conectada con el mundo y el arte actual. Pero este planteamiento trae consigo el dilema de una enseñanza construida desde la experiencia formativa de los docentes del siglo XX, destinado a   espectadores del mundo del siglo XXI.



En la actualidad los jóvenes se aburren en las aulas, los contenidos de las clases no les despierta ningún interés, más que de obtener calificación de aprobación por cumplir mero requisito de los padres. En nuestro país, los índices de deserción escolar aumentan en un 37 por ciento de los jóvenes que ingresan a sistema público.La Educación Artística hoy  es un reto para el sistema educativo.

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Somos testigos de nuevos paradigmas en el arte que nos obligan a cambiar nuestra manera de pensar entorno a la concepción elitista del mismo, el artista ya no es un iluminado, ha perdido su aura, es un ser libre, liberado de la carga de la historia. Es una entidad con voz propia.

Las ideas entorno al arte han cambiado:

El arte ha pasado de ser un objeto o un concepto a un acontecimiento, una experiencia. 

Ya no hay rango de superioridad entre las Bellas artes y las demás artes, un artesano de Los Santos de Palos de la provincia de Bonao tiene la misma importancia que un renombrado artista de la urbe.

No hay una estética, ahora  cobra importancia  la estética de la diferencia, aquella que extraña, la que sobrecoge el sentido de la existencia.


La obra de arte no es un espacio acabado, es un espacio interminable, completado por los espectadores que transitan él dejando sus participaciones o huellas en el arte instalado. 

La sociedad ha cambiado:
Vivimos en una constante incertidumbre.Hay ausencia de grandes relatos, de una visión ideológica de la historia. Ahora participamos de la fragmentación, la historia es una multiplicidad de historias. Múltiples realidades, virtual, real. La realidad sigue muchas veces al simulacro.

Frente a esta realidad del mundo contemporáneo, coincidimos con Efland, 2003 : -Lo que se enseña  nunca es lo que se aprende” .Nos preguntamos qué hacer para educar espectadores postmodernos y con certeza respondo,´_ adoptar el sendero de “La Pedagogía critica”, planteada por Paulo Freire en Brasil como un ejercicio hacia de liberación permanente del individuo y descrita  por los siguientes argumentos levantados por  Peter McLaren, 2008:
La intersección entre lo social y lo individual, entre lo macro y micro….integrar lo político, lo económico y lo cultural en el nuevo plano histórico de sociedad globalizada, imperial, y recurada del siglo XXI, trabajamos por recuperar y reafirmar en ese contexto la importancia de la subjetividad perteneciente al dominio personal y de la conciencia”.


Esto significa implementar una educación para  lograr rescatar la identidad de los alumnos,  entablar un diálogo crítico  del público con la obra.

Educar para comprender y tolerar la estética de la diferencia de las obras postmodernas.

Fomentar la reflexión  con respeto a temas actuales,   el multiculturalismo, la diferencia de género, feminismo, lesbianismo…Procurando siempre, la dignidad del ser humano a través del desarrollo de  los valores que han perdurado como la libertad, la paz, la integridad, la tolerancia, el amor , la honradez y la verdad  .

Educar para completar el sentido de la obra y sobrevivir en la incertidumbre de la realidad que nos toca vivir.Permitir a los jóvenes construir sus propios relatos y su fragmento de la realidad en un mundo globalizado.

!Una Educación artística que lo conecte con el mundo de hoy.!

Imágenes de la obra de Jorge Pineda, artista contemporáneo.

Referencias Bibliográficas:

Collado, A. M. (2005). Tendenci@s:Perspectivas del arte actual. Murcia : Cendrac

Giraldez, A. (2012). Educación Artística, Cultura y Ciudadanía . Madrid: OEI, Organización de Estado Iberoamericano

Smuth, T. (2012). ¿Qué es el Arte Contemporáneo? Buenos Aires: Siglo Veintiuno

Aguilar, P. (1996). Manual del Espectatador Inteligente, fundamentos. Madrid

Boudrillard, J. (1978). Cultura y Simulacro. Barcelona: Kairòs.

Freire, P. (2005). pedagogìa del Oprimido . Mexico : Siglo XXI.

jueves, 5 de marzo de 2015

PERFECTUS TEATRO DOMINICANO





Por Gilda Matos 

Espectáculo teatral que sella lo dominicano en la modalidad de comedia musical en el país.

El director y dramaturgo Waddys Jáquez, pone en escena  acontecimientos  de tres décadas de historia, contada con espectacularidad e identidad,  toma signos, personajes  y elementos de la idiosincrasia del pueblo dominicano y lo muestra con espectacularidad, ritmo y fuerza acusadora, removiendo cenizas  de acontecimientos sociopolíticos  transcendentes  ocurridos en el país.

Perfectus realza el rol del género femenino en la lucha contra la dictadura. Es una obra incluyente, con una visión del género actualizada, en su desarrollo se destaca la presencia del tercer género, el personaje travestido interpretado por Héctor Matías    y  el de  las mujeres representado por  un conjunto  de actrices, quienes llevan el rol protagónico en el liderazgo  de los acontecimientos dramáticos.

La dictadura es un tema  recurrente en la dramaturgia nacional de las últimas generaciones, Franklin Domínguez, Iván Garcia, Haffe Serrulle y Reynaldo Disla han plasmado sus visiones de la tiranía trujillista, pero Waddys Jàquez le imprime sus propias  huellas, su sentir y percepciones de la sociedad de las generaciones  del sesenta al noventa , con su humor negro y desenfadado  trae a escena a un tirano más cercano al pueblo, lo populariza con acciones cotidianas, e incluso en la fisonomía, lo que  producen un efecto desmitificador del personaje que ocupa un sitial importante en la memoria individual y colectiva, a tal punto que se tiene la creencia que formamos parte él   _“ el dominicano  lleva un Trujillo dentro”.

Es importante resaltar la cualidad   que el autor concede al   lenguaje en los diálogos de los personajes, al dramaturgo  no le interesa hacer un uso correcto de la lengua española, para él sus diálogos cobran importancia sonora en lo que respeta a  caracterización de los personajes en su contexto sociocultural, remarcando así una identidad en los actos de habla más comunes de los sociolectos dominicanos. Contribuyendo de esta manera a crear una identidad cultural que legitima   la oralidad de los personajes con la gracia, ritmos y acentos, que imprimen peculiaridad en la comunicación verbal y gestual de los actuantes.


Resulta sorprendente  observar  como el autor construye su argumento dramático sin lesionar la memoria histórica de los hechos. El escritor articula con su propia dramaturgia de director, atrapando y cautivando al publico a su ficción,  guía  la atención por un  hilo conductor con unidad y variedad en los elementos del espectáculo desde luces, escenografía , sonido y la música que producen una impactante espectacularidad ,sin perder la teatralidad en cada uno de sus componentes escénico.  

El fuerte de esta comedia musical, no es precisamente  la afinación de lo melódico, ni la genialidad musical o las coreografías perfectas, su fuerte está en la triada “autor-director-personajes”. Matizando   la diversidad y fuerza de las caracterizaciones de los personajes salidos de la entrañas del saber popular y cuya propuesta se enmarca en el movimiento exacerbado, simbolizado  y significativo.

DJ korduroy, agrega una atmosfera urbana, rap y electrónica le dan un contexto más actual.
La obra se  constituyó un derroche de  actuaciones: María Castillo, con su personaje legendario de La Vieja Gleba, nos narra los acontecimientos con su  aura teatral, se convierte en el puente del texto literario a la escena, su voz  es la conciencia del pueblo. Vicente Santos en su rol protagónico, nos presenta una caracterización un tanto alejada de los ritos del poder presidencial, su embriaguez, su maldad, su desenfreno llega hasta la chabacanería del personaje del Tíguere Gallo.

Vicente Santos, pertenece a la generación de actores de los noventa, su formación es amplia, es actor, bailarín, clown. Ha incursionado en la técnica de Jerzy Grotowski, su talento ha llegado hasta  República de Argentina pasando a formar parte de la selecta compañía de Alejandro Jodorowsky. Aquí nos deleita con un Trujillo fuera de lo común  bajo la óptica de Waddys.

En esta cantera de actuaciones se  relumbra la actriz  Ruth Alfonsina Emeterio con su partitura memorable en la construcción del  personaje único, Brígida la loca, en su corporeidad, en su fuerza y sabiduría expresa  una organicidad que deja  boquiabiertos a los presentes; este experticio no sale de la nada, es fruto del trabajo y estudio que desde niña a emprendido en las tablas. Su personaje es la más cuerda de todos, es el sentir de un pueblo que parece divagar en la locura, mientras aguarda el momento de   la verdad.

Rafael Morla, nos proyecta un simpático y perfecto idiota, su talento aflora en cada risa, en cada comentario que reverbera. El actor asume la discapacidad como propia. Pérez Benny y Jared Gómez forman un dúo circense,  Gabirondo y Boca de Trapo, añaden una gran frescura y simpatía a la representación. Mientras Cindy Galán en sus primeras escenas  nos muestra una Ramona revolucionaria, una mariposa heroica, cuya línea de acción  se diluye con la fragilidad de su canto.    

Otro personaje deslumbrante es Piedad la Guerrera, interpretado por Judith Rodríguez, parece salir de las tiras cómicas, se mueve rápido y con la energía necesaria para contrarrestar todos los obstáculos, su destreza increíble encuentra culminación en la intrépida escena de la batalla.

Por otra parte, no podrían ser mejores las sexis ridiculeces de la Jabá, representado por Zoenka Kalina. Así como la intervención de Hony Estrella, en el pintoresco personaje La Mamota donde  muestra los sabores culinarios de la cocina criolla, confirmando, una vez más sus cualidades dramáticas. Joel Genao en la Enana  muestra gran estatura en la escena. La danza fluyó de manera integral a los hechos dramático con el equipo danzan formado por: Elvis Cruz, Manuel Peña, Jael Brazobàn, Yuleidi Pérez, Franchesca Taveras Báez, Victoria Urbaez, Giberni Gómez.   

 La presencia Bethania Rivera se siente en la armonía  poética de la interpretación de los personajes de la pieza, la entrenadora especializada en teatro físico y psicológico aporta a la estética de las actuaciones, en la concepción del personaje del teatro contemporáneo, como una  entidad con vida propia que  lejos de imitar la verdad, lleva la significación del discurso de personajes  a través de cuerpo-mente. 

Con este montaje Waddys Jáquez ha conformado y engrandecido su estilo,  ahora incursiona en el tema político, sin dejar de divertir, hacer pensar y difundir la identidad Dominicana. Perfectus Quórum ¡Bravo!